Todo esto está bien, y creo que el fin de semana debe ser ese espacio que nos llena de energía para poder ser productivos en la semana por empezar. Sin embargo, hay algo que pocos hacen y que cambia radicalmente la forma en que se desenvuelve la semana de trabajo: Planeación.
Tengo muchos años haciendo esto: Planeando mi semana. Dos o tres horas de mis domingos las uso para organizar, priorizar y visualizar mi semana laboral. Normalmente estas son las actividades que hago:
- Escribo las tareas que debo realizar durante la semana
- Las organizo por prioridad e importancia, y las ubico en un calendario identificando para cuál día deberán ser realizadas
- Analizo mi calendario y las posibles reuniones que tengo
- Además de tareas generales, trazo una meta para la semana que deberé cumplir. Puede ser terminar un libro, o implementar un nuevo proyecto en mi empresa
Las metas anuales que muchos se proponen al finalizar cada año tienden a olvidarse, son grandes, y a veces perdemos el rumbo de las mismas. Al dividir el camino a estas metas en otras más pequeñas, tal vez mensuales y semanales, podremos poco a poco, paso a paso, acercarnos a un año del cual nos sentiremos orgullosos.
Hoy es domingo, escribo estas líneas mientras disfruto de un rico café. Ya organicé mi semana, ya revisé mis tareas, y ya me predispuse mentalmente para todo lo que haré durante los próximos cinco días.
