Utilizando el sentido común, podemos afirmar que la disciplina es un valor que siempre se ha reconocido como muy importante, sin embargo esta es igualmente difícil de cultivar. Sabes que es importante tener disciplina, pero es una de estas cosas que sí, lo sabemos, pero “¡qué sé yo!”

 Existen dos tipos de disciplina: La auto y la no-auto. La disciplina no-auto es aquella que se construye a través de un sistema externo que nos obliga a mantenerla. Por ejemplo: “No podremos entrar a clases si llegamos 5 minutos tarde” o tal vez “pagaremos una multa si pasamos el semáforo en rojo” o “tendremos problemas en el trabajo si nos pasamos de nuestro tiempo de almuerzo”. Este tipo de disciplina usualmente incluye un castigo (social o económico) para garantizar su cumplimiento.

 El otro tipo de disciplina, la auto, es aquella que no requiere de un sistema externo de observación y cumplimiento, y que depende única y exclusivamente de nosotros mismos. Rara vez otras personas se enteran si somos auto-disciplinados o no.

 La auto-disciplina es tan o más importante que la disciplina tradicional. Por vía de esta se logra un mejor aprovechamiento del tiempo, una mejor alimentación, una mejor educación, mejor relación con nuestros seres queridos, y en general se alcanzan las metas que nos hacen crecer como personas. Hoy, mucho más que antes, saber cultivar esta disciplina es imperativo. Vivimos en una época llena de distracciones, llena de eventos poco accionables e irrelevantes que nos hacen perder el tiempo.

Vivimos en una época de consumismo, de marketing, de acumulación. Muchos le llaman una crisis de valores. Por todo esto re-afirmamos que hoy más que nunca es imprescindible ser auto-disciplinados.

¿Cómo cultivar la auto-disciplina?

  • Detenerte a pensar: Tenemos la mala costumbre de vivir la vida en piloto automático. ¡Detente ahora! Auto-analiza tus días, tus semanas, tus meses. ¿En qué inviertes (o gastas) tu tiempo?

  • Analiza tu tiempo y tus acciones: Ya te estás auto-analizando. Ya estás observándote. Entonces, ¿cuáles de las cosas que haces son realmente productivas e importantes? ¿Cuántas horas de televisión ves a la semana? ¿Qué tipo de programas? ¿Cuántas veces a la semana haces ejercicios? ¿Qué tanta comida no-saludable consumes? Se sincero contigo mismo.

  • Escribe: Plasma en papel las acciones que sabes deberías realizar cada día. Será como tu mini biblia. Limítala a 10 acciones. Por ejemplo: “Leer 30 minutos al día”, “Comer una manzana diaria”, “Estudiar 45 minutos una nueva certificación” “Decir te amo a mi esposa cada noche”

  • Pequeños pasos: Trata de que estas acciones sean pequeñas, y relativamente fáciles de realizar, para que te enfoques en hacerlas día tras día.

  • Se específico: Ubica la hora del día y el tiempo que dedicarás a cada acción. El poder de la auto-disciplina radica en la organización y planeación. Si vas a leer 30 minutos diarios escribe: “Leer 30 minutos al día de 6 a 6.30pm”

  • Comprométete: Haz un compromiso contigo mismo de revisar y leer tu lista cada día, al levantarte y antes de dormite, y visualiza en tu mente cada acción y la hora definida en que la harás.